Tras ser liberada, la joven ha explicado a la Policía que ha sufrido un auténtico calvario, ya que la pareja de proxenetas de Figueres, ambos de origen rumano, la obligaba a prestar servicios sexuales las 24 horas del día, tanto en un club de alterne de Hostalets de Llers (Girona) como en su propio domicilio.

La joven fue captada cuando aún era menor de edad mediante engaños por una pareja de proxenetas de Rumanía, que la obligaron a ejercer la prostitución en locales de Italia y posteriormente de la provincia de Girona.