Indignación en toda España, una España atacada por todos los flancos posibles, asfixiada con todo tipo de problemas en la población y, con una prensa controlada por el Sistema que es decisiva en las resoluciones de los magistrados. Una de las abogadas de los jugadores, ha declarado a las preguntas de la prensa del Sistema, que << esto se debe a un asunto social >>, pero evitando decir el concepto completo, es decir una : alarma social, terror y, exclusiva para los hombres blancos u occidentales ( españoles ), que ha recordado, en muchos, la sentencia injusta y desproporcionada del caso de Pamplona con los juerguistas sevillanos.

Al mismo tiempo que aparecía el fallo del tribunal, donde las verdaderas víctimas ( los jugadores, deportistas condenados ) manifiestan su intención de recurrir, aterrorizados e indignados » hemos sido unos pardillos «, pero ya de forma desesperada aluden a que el pueblo español y » la sociedad en general conocerá de lo que se ha escondido «, grabaciones y/o conversaciones de la supuesta víctima y los jugadores perseguidos ahora condenados de forma injusta y desproporcionada.

Al parecer la sentencia resume que el testimonio de una persona menor de edad ( quince años de edad ) prevalece sobre un grupo de adultos y, la palabra de estos adultos no vale absolutamente nada ante una joven menor de edad, es decir, que son condenados : sin pruebas. Se podría considerar, a todos los efectos posibles, otro tipo de alteración de las garantías de los ciudadanos en España, pues como es sabido crea : jurisprudencia, aunque queda aún el dictamen de otro tribunal en apelación, pero que al fin y al cabo no interesa en demasía al estar en marcha una alarma social ( según la resolución de la sentencia, 38 años de condena, » el daño ya está hecho » ). Cabe destacar que los propios jugadores conocían a la madre de la supuesta afectada y que aparecía en la casa de los jóvenes con el uniforme oficial del centro de estudios al que asistía. De nada han servido los mensajes encontrados por La Policía, donde la joven menor de edad presumía, días después de los hechos, de estos encuentros con los jóvenes deportistas. ( Como hiciere la supuesta víctima del caso de los juerguistas sevillanos ).

La abogada de los acusados, Olga Navarro, ha destacado que la pena

«está basada en la declaración de la víctima, que la ha cambiado en 4 ocasiones y que ha ocultado la existencia de un cuarto jugador»

La condena se puede equiparar a otras por : TERRORISMO o asesinato con agravante de ensañamiento. De ahí la alarma social, pues se ha condenado a gente inocente ( sin pruebas de delito, que de por sí es una alarma social ). Esta sentencia marca un antes y un después para lo que comprende en España las relaciones afectivas y sexuales o simplemente relaciones entre personas de distinto sexo, donde queda constatado que la palabra de la mujer está por encima de la de un varón occidental ( o su plural ), ya no puede haber dudas al respecto, máxime siendo la fémina menor de edad.

Los colectivos feministas subvencionados en España han declarado una cierta satisfacción por la sentencia de La Justicia. Pero que conocedoras de una nueva detención por otro caso de agresión sexual en grupo, en Manresa, hace unos días y que la prensa describe a los implicados de » españoles » ( para no referir a perfiles inmigrantes y, » okupas » ) optaron, finalmente, por no pronunciarse al respecto.

Antes del fallo, al poco de saberse el hecho y cuando apareció la noticia hace años, los sanos jóvenes españoles deportistas fueron apartados y maltratados por el propio club de fútbol de La Arandina, casi sin posibilidad de efectuar alegaciones en su defensa y sin esperar la sentencia de La Justicia, algunos fueron expulsados.

La sentencia se basa, en aplicación, en las actuales leyes feministas ( elaboradas por los partidos marxistas que los españoles votan y auspiciados por partidos liberales ) y naturalmente los jueces han aplicado estas, aunque de forma desproporcionada y, sin tener en cuenta la inocencia de los acusados o el interés de participación de la supuesta víctima ( acudía voluntariamente a casa de unos adultos y les hacía gestos, con connotaciones sexuales, insinuándose repetidas veces. )