Parece ser que lo habitual en estos casos, de condenas menores ( en tiempo ) es que el reo pueda salir temporalmente de prisión al cumplir un determinado tiempo de condena.

Pero, sin motivo aparente, La Justicia ha denegado esta posibilidad de libertad concertada -pero manteniendo su estancia en prisión- ( permisos carcelarios o de instituciones penitenciarias ), en la mayoría de las veces, para estos casos, es habitual que el reo se beneficie de programas o decisiones de La Justicia para su reinserción en la sociedad, acaso con lo que se conoce como » firmar » su salida y entrada en prisión ( se permite abandonar por unas horas o días el inmueble de castigo, en ocasiones para retornar a dormir o justificando, el reo, que se halla cerca de una jurisdicción, zona de control o villa asignada, aún con retirada de pasaporte o la imposibilidad de viajar fuera de una demarcación autorizada ). Estos permisos temporales se asignan cuando el prisionero tiene una cierta edad o ha colaborado con su buen comportamiento dentro del inmueble de máxima de seguridad ( cárcel ), más en condenas mínimas o por un tiempo menor a diez años, habiendo cumplido más de la mitad del tiempo de castigo. No obstante, estos programas tienen que ir acompañados de la decisión de un juez, que puede entender que el reo no está preparado para retornar a convivir en libertad a la sociedad o bien no hay pruebas ( constancia ) que desee su reinserción [ lo hemos visto en el terrorista islámico en Londres, que se había beneficiado de una libertad temporal al cumplir siete años de condena ], aunque de forma general se admite este procedimiento de libertad mínima y condicionada temporalmente para delitos » comunes «.

En Alemania hay un especial » celo » ( desproporcionado o anti-democrático ) [ hace unos años unos turistas chinos eran multados en la calle por hacer el » salutatio iberica » mientras se hacían unas fotos de recuerdo junto a monumentos y/u obras arquitectónicas ] en cuestiones vinculadas no solo a la negación del Holocausto de la S. G. M. también el mero hecho de hablar sobre este asunto. Este excesivo celo o negligencia legal ( se puede decir así ) atenta contra la libertad de expresión que está reconocida en O. N. U., a la que Alemania está subscrita. Lo cual se puede entender además que hay una especie de » vacío legal » para estos asuntos relacionados con la libertad de expresión, ya referidos, una clara contradicción. Es decir, alguien puede negar la existencia de Dios ( de cualquier religión p. p. un ej. ) pero no se puede comentar determinados aspectos sobre el famoso y trágico hecho del » Holocausto » de la S. G. M. También en otras naciones occidentales se pone especial rigor con leyes similares a la de Alemania, pero como se ha dicho se cree que atenta al principio del derecho de libertad de expresión, mayormente cuando se justifica o expresa un análisis u observación científica ( que tiene como respaldo una investigación científica ).

Famosos intelectuales de origen judío se opusieron férreamente, desde hace décadas, a estas políticas plasmadas en leyes, considerando abiertamente que el Holocausto judío fue origen de la propaganda de guerra y posteriormente un negocio para los sionistas ( que no tienen nada que ver con la real comunidad judía o religiosa del Judaísmo, hasta hay grupos de rabís anti-sionistas ). E incluso en el propio Estado de Israel prestigiosas asociaciones israelitas constataron, también desde hace casi más de dos décadas, que la cifra de los seis millones era desmesurada y desproporcionada, no llegando siquiera a los dos millones en el mejor de las estimaciones, por decirlo de alguna manera. Con el tiempo ha bajado la estimación, en cifras, de víctimas mortales de origen judío en el asunto del Holocausto, por debajo del millón de víctimas mortales y análisis reconocido por fuentes israelistas. Se cree que las víctimas de lo que se conoce como Holocausto del s. XX fue producto de » causas colaterales «, es decir, cortes de suministros básicos de avituallamiento a los internados ( se podría decir que eran prisioneros, pero la palabra de entonces y reconocida por La Cruz Roja era esta ), algunos de estos internados o internos tenían permisos temporales para incluso poder salir de los centros de protección, también se permitía la entrada de operarios de construcción y asociaciones voluntarias para comprobar el estado de estas personas. Otro factor, parece ser, que influyó en las víctimas mortales de estos campos de internamiento se basaba en algunos tramos de la guerra en un déficit de salubridad de las instalaciones ( piojos, fiebres, falta de medicamentos ) pero todo indica que el principal motivo se debía a que los inmuebles se encontraban en lugares insalubres ( tierras subterráneas con componentes naturales que propagan enfermedades o pueden influir en la propagación de enfermedades a los humanos, principalmente, por y con la ayuda de insectos, véase lodo ). Científicamente nadie ha podido demostrar que, efectivamente, se encontraran cámaras de gas o crematorios, no obstante todos los campos de internamiento en esta época poseían habitáculos para la desinfección de parásitos o suciedad acumulada en ropas de los internos y, esto ha podido elevarse de forma magna para producir un efecto de propaganda totalmente desmesurada ( habitual en tiempos de guerra por algunas naciones ). Cámaras de desinfección sí habían pero eran convencionales y diminutas, donde estaba prohibida la entrada de internos, la ropa que se podía salvar se reutilizaba.

Algunas obras científicas, del s. XX, aseveran que las víctimas de origen judío en estos campos no alcanzaban las cuarenta mil ( dan los datos precisos ) que ya Cruz Roja informaba, oficialmente en su tiempo e –in situ-, de unas cientos de miles de personas pero que incluía a gente de origen o etnia muy diferente o indistinta y por causas también indistintas ( fallecimientos naturales por edad avanzada, infecciones o enfermedades de pacientes que arrastraban patologías antes de entrar en los campos, fiebres producidas por el tifus en los últimos tramos de la guerra, raquitismo, falta de vitaminas, accidentes laborales, etcétera ). Es decir se suele magnificar la tecnología de los alemanes, en época de Hitler, ubicándolos como semi-dioses ( hasta ovnis o platillos volantes, de supuesta fabricación germana, se pueden encontrar, en páginas web ) pero cierto y es verdad que planificaron los campos de internamiento en lugares con pésimas condiciones de estancia para los humanos, pues como se ha dicho muchas zonas estaban o están aún hoy con una composición subterránea que es perjudicial para permanecer largos períodos de tiempo y la inhalación de gases naturales o vapores que emanan a la superficie produciendo enfermedades variadas, principalmente en niños o ancianos ( aquellos que tengan unas débiles defensas en el organismo ).

Pocos estudios técnicos ( espeleología ) se han elaborado para este supuesto en esas zonas reseñadas y restringidas, pero es habitual ver estos gases naturales que afloran a la superficie en las calles de ciudades famosas como : Nueva York y otras zonas del mundo, aunque no siempre son tan perjudiciales para la salud y dependiendo de la cantidad o definición de estos ( metano, propano, etcétera ) dependiendo de otros componentes de tierras sulfatadas invocan un aumento nocivo para la salud. Una exposición continuada a estos gases naturales producen enfermedades muy graves o mortales, estando el sujeto muy cerca de la superficie o foco de exposición. En principio estos campos de internamiento, antes de la guerra, estaban diseñados para obreros temporales de minas o fábricas, muchos  de estos campos ( fábricas ) no llegaban al centenar de internos y su estancia era temporal mientras ( se ) desarrollaban las tareas acordadas. Estos gases, naturales, no siempre son detectados por los peritos o técnicos a la hora de iniciar una obra, una grieta natural o producida artificialmente puede originar la aparición de estos gases a la superficie posteriormente. Posiblemente estos internos supieron de lo dañino que eran estos gases y el rigor de la situación de la guerra supuso no trasladar en masa a estos internos de forma rápida, de ahí que muchos sucumbieron por los » gases » y otras causas interrelacionadas. [ Los trenes y sus vías eran ametralladas por los aviones de Churchill ].

Con respecto a los » crematorios «, en todo campo de internamiento había zona de calderas, la traducción del alemán a otros idiomas ha podido originar un malentendido con el término, donde se producía la calefacción para la instalaciones, la materia combustible era la madera seca de los bosques que rodeaban los campos y casi nunca se utilizaba la gasolina o el gasóleo ( era un material muy codiciado en la guerra y faltaba ) la acumulación de esta madera seca en grandes cantidades, para las épocas invernales, pudo suponer, en muchos internos, la aparición de invenciones, leyendas y todo tipo de historias vinculadas con exterminio de gente. En aquella época para que un solo y único cuerpo humano fuese desintegrado por la acción del calor de estas calderas ( suponiendo que se utilizaran en algún momento para estos fines terroríficos ) tenía que transcurrir al menos doce horas o incluso veinte, [ según expertos en la incineración de cadáveres, en los años ochenta, en ciudades de EE.UU ]  lo cual nos da una idea que era imposible que miles de personas fueran asesinadas por estas cámaras de combustible haciendo desaparecer, completamente, en ellas, los restos humanos, aún para los huesos que pasarían a una fuente de calor elevadísima lo que suponía un gasto innecesario -pensando únicamente en esta hipótesis rebuscada- pues la » descalsificación «, el esquelo humano se encuentra con el 99% de calcio, conlleva unas temperaturas extremas de calor.

Sea como fuere, nadie debería de ser condenado por expresar datos científicos, porque la ciencia no entiende de política o artificios legales, independientemente del asunto a tratar y siempre respetando otras valoraciones similares o indistintas, acaso antagónicas para los resultados. El uso que se haga de estos datos o el aprovechamiento de estos es otro asunto a tratar si se alejaren del fin último.