Posiblemente el proyecto intenta paliar algunas lagunas dentro de la ley que los delincuentes o criminales aprovechan para menoscabar las misiones o actuaciones de las Fuerzas de Seguridad en Francia, en este aspecto muchas veces provoca una situación de indefensión a ( en ) los agentes o incluso para sus familiares o amigos. A quién le interesa difundir el rostro o la cara de los agentes de una Fuerza, qué buscan con ello, son preguntas que a menudo aparecen para la difusión de una noticia, suceso o evento donde estas personas que integran o trabajan defendiendo a la ley o la Justicia se ven inmersos, casi siempre, en malaprensa o incluso sufren una situación de inseguridad que alcanza a su vida privada, familia o intereses particulares. Se cree que la proposición de ley intenta hacer ver que el mero hecho de hacer el gesto o acción de grabar, con un dispositivo de grabación o que se entienda así de esta manera, estaría prohibido delante de un agente de una Fuerza o ante la presencia de estos y, que podrían ser incautados estos aparatos electrónicos ( tlf. móviles, cámaras de fotografías, cámaras de tv, etc ). Entendiéndose que no son profesionales de la información acreditados reglamentariamente y asumiendo que, si fueren, estos tienen también prohibida la difusión de los rostros de estas personas en sus menesteres propios dentro de una Fuerza, siempre y cuando no hayan expresado claramente su disposición o voluntariedad para con este aspecto de ser grabados con sus partes faciales visibles -a la vista-. Más aún, y aún con este consentimiento deberían de ser editadas, mínimamente, la imagen o imágenes de la parte de la zona facial para así buscar una garantía de protección para las personas de las Fuerzas de Seguridad.

En el sentido de que alguien no facilita el consentimiento explícito para que su identidad física sea difundida. Es decir, que un miembro de una Fuerza debería de ser preguntado, de forma general, antes de observar, detectar o ser propuesto para aparecer en una información con su imagen e incluso cuando apareciere finalmente su rostro o físico en público. En España, en los últimos años se ha trastocado o maquillado un poco este aspecto polémico y aparentemente poco entendido por el resto de la ciudadanía, en lo que se conoce como protección de datos o derecho a la privacidad. Pero ocurre que aunque no se difunda al público estas imágenes capturadas o grabadas pueden ser utilizadas por delincuentes o criminales en un círculo muy reducido o particular ( en petit comité ) y servir para propósitos ilícitos o incluso terroristas. En definitiva, aunque no se difunda el mero hecho de grabar a un miembro de una Fuerza debería de estar prohibido, por motivos de seguridad y donde únicamente apareciere para reportajes acordados y reglamentarios entre las partes y responsables, para otros supuestos básicos el número de placa, número de ref. o número de TIP. ( el número de placa no siempre coincide beneficiosamente con el número de TIP, y por motivos de seguridad, los responsables máximos de una Fuerza pueden designarlo así o amoldarlo de esta manera ). Se pone especial atención en situaciones de alto riesgo o en misiones especiales, acaso en zonas de disturbios, donde los criminales pueden intentar buscar imágenes de los agentes implicados que podrían ser utilizadas ( o » aprovechadas » ) para atentar contra ellos o perpetrar represalias contra los miembros de una Fuerza.

Y, terminamos como empezábamos, a quién le importa el rostro de un agente. Pues, de forma general, a nadie decente y normal, lógicamente.