Los periodistas imputados no solo no pudieron cometer el delito sino que tienen derecho protegido constitucionalmente a no decirle al juez quién les dio la información y, por tanto, quien lo cometió.

Efectivamente.

Además existe lo que se conoce como » secreto profesional » ( abogados, psicólogos, o el » secreto de confesión » para los sacerdotes… ), y, esto abarca a determinados gremios, otros como el secreto empresarial o comercial ( por no hablar de ambientes culinarios » secreto ibérico «, pero amoldado al lenguaje coloquial y humorístico si cabe ). Posiblemente dependiendo si hay un interés político algunas informaciones se » filtran » sin esperar un determinado tiempo prudencial o incluso sin seguir un protocolo, en último caso facilitando datos que deben de estar a buen recaudo, pero es evidente que estos supuestos se eluden en ocasiones por motivos diversos, mayormente están interrelacionados aspectos comerciales o materialistas ( de los propios filtradores ). Al fin y al cabo los periodistas no son más que meros mensajeros. Porque la gente quiere saber y, mucho, algunas veces más de la cuenta, como se suele decir.

Muchas veces se olvida lo que realmente significa el decreto de secreto de sumario ( que no es que sea un decreto sino una orden judicial ), pues este se hace para efectuar una investigación oficial sin interferencias o injerencias, se puede decir así, sean ciudadanas sean políticas. Lo que tratan de decir algunos periodistas, o los perjudicados, o los afectados, es que según se trate un asunto se incide en la importancia del » secreto de sumario » o en cambio se permite, de una forma u otra, que alcance a la ciudadanía ( la opinión pública, para que lo entienda la gente ). Hay una especie de contradición ( o » lucha » ) en lo que se entiende como el respeto a normativas y decisiones judiciales y el hecho de transparencia -de información- de las instituciones a los ciudadanos. Alguien puede entender que las instituciones públicas ocultan datos o detalles ( mayormente cuando hay actores  o asuntos políticos de por medio, ¿ verdad ? ) que son importantes para la ciudadanía y que al mismo tiempo no impiden ni obstaculizan la investigación oficial o que lo entienden así.

Esto en realidad es un delito de faltas, que suele quedar un apercibimiento simbólico o multa que suele derivar, a su vez, en sobreseimiento de la causa ( por lo de filtrar ) al no poder detectar fidedignamente la raíz de los filtradores o a los iniciales autores en la mayoría de los casos y declararse finalmente que no ha habido alteración del proceso judicial, para lo que se considera la causa principal, entendiendo que la acción judicial de secreto de sumario es una medida preventiva. De todas formas hay que ponerse, también, en la piel de los jueces que desean hacer bien su trabajo, es comprensible ( hasta humano ).