«Cada vez más imagino mi vientre vació. Como una tumba a la que algún día llevaré flores. Un trozo de tierra yermo, un lugar en el que nunca habrá nada, que siempre estuvo muerto». Estas palabras son de la periodista Noemí López Trujillo (Bilbao, 1988). Tiene 30 años. Carga con varios cambios de trabajo, algunos despidos, un ERE. Vive en un piso de 50 metros cuadrados y desde que tiene consciencia de sí misma ha querido ser madre.

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Comentario de La Gazeta Occidental :

[ Faltaría añadir que, quizá, tener la » suerte » de una pareja de origen inmigrante hace, hoy en día, sufrir menos cargas familiares, de gastos. ( Libros de texto gratis, ayudas de manutención de instituciones solidarias, subvenciones adicionales, ayudas socioeconómicas, exclusividad en acceso a determinados puestos de trabajo o cupos, etc. ) Por no hablar del famoso feminismo que está desaparecido o ausente mayoritariamente en familias con estos perfiles o en los propios inmigrantes. Qué decir de los que sienten inmunes al virus del » racismo* » con una pareja multicultural. ]